PEDIATRÍA PARA PADRES

Un lugar dónde hablar de nuestros hijos en edad pediátrica

Colocación del bebé en el pecho durante la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud aconseja la leche materna como el mejor alimento para los niños al menos hasta los seis meses de vida. La aparición de las leches artificiales ha conllevado que muchas madres acorten el periodo de lactancia natural. Sin embargo, esto no es lo aconsejable por cuanto la leche materna aporta muchos más beneficios al lactante, durante todas las etapas de sus desarrollo, que la artificial. Esto es posible porque la composición de ésta varía para cubrir las necesidades del bebé en cada una de sus etapas del crecimiento. Entre los beneficios de la misma cabría citar su capacidad para fortalecer el sistema inmunológico protegiendo al bebé del posible desarrollo de enfermedades e infecciones, su alto contenido en hierro, una proporción de hierro y calcio mucho mejor que la que contiene la leche artificial, protege hasta en un 70 % al neonato de la muerte súbita, previene alergias y la obesidad, facilita el desarrollo de un mayor coeficiente intelectual y de determinadas destrezas. En definitiva, proporciona una mayor calidad de vida al neonato a corto y largo plazo.

La mayor parte de las madres descubre de manera intuitiva cuál es la postura más adecuada para amamantar al bebé. Hay muchas y todas son igual de válidas, siempre y cuando el recién nacido pueda alimentarse correctamente y éste y la madre estén absolutamente cómodos, porque solo así ambos podrán disfrutar de todas las tomas. Antes de adoptar una u otra hay que tener claro que siempre se acerca el niño al pecho, no el pecho al niño, y que su cuerpo debe estar en contacto con el de la mamá, tratando de colocar su cabeza frente al seno para que pueda encontrarlo más fácilmente.

La postura más habitual para amamantar al recién nacido es la sentada, también la más cómoda. La madre debe sentarse en un sillón con la espalda recta para que el pecho caiga y llegue más fácilmente la pequeño. Debe colocar la cabeza a la altura del codo, apoyar su espalda en el antebrazo y sujetar sus nalgas con la otra mano. La posición “de rugby” es una de las variantes de esta posición y en la que se pasa al bebé por debajo del brazo de la mamá, de modo que sus piernas queden mirando a la espalda. Es muy adecuada para los niños que tienen una succión muy débil.

La posición acostada es la más empleada durante los primeros días de vida, la madre está convaleciente y aún no dispone de la movilidad necesaria. Para ello la madre se coloca de costado, apoyada sobre cojines para que pueda estar cómoda, pone al bebé en la misma posición que ella para que mantengan contacto visual y utiliza el brazo libre para aproximar al bebé al pecho. Una variante de la misma, muy aconsejable para las madres que sufren obstrucciones, es la postura en paralelo inverso: la mamá se tumba de costado y coloca al niño en paralelo y al revés, de modo que las piernas apunten hacia la espalda. Es una posición menos común, pero que a muchas madres la funciona. La postura "de caballito” es muy adecuada para aquellos lactantes que tienen problemas para alimentarse. La madre coloca el bebé a horcajadas sobre su pierna, mientras ella lo sujeta con ambos brazos.

Lo cierto es que no hay una postura universal, cada bebé tiene un tipo de succión y la mamá debe tenerlo en cuenta. Del mismo modo que es aconsejable intercambiarlas para impedir el colapso de los conductos del pecho y, por tanto, evitar la aparición de determinadas dolencias como obstrucciones o mastitis.